¿Qué es la esquizofrenia?
La esquizofrenia afecta a cómo piensa, actúa y siente una persona, puesto que el principal órgano afectado es el cerebro.
Tal es así, que se produce una alteración de la percepción de la realidad, de tal forma que las personas con esquizofrenia en ocasiones no son capaces de distinguir entre lo que es la realidad y lo que es su imaginación.
Asimismo, y de forma colateral, esta patología mental deriva en cierta incapacidad para mantener relaciones sociales duraderas.
A pesar de que no existe una cura conocida para la esquizofrenia, los tratamientos actuales permiten a los casos más leves llevar una vida casi completamente normal y productiva.
Estos tratamientos son farmacológicos mayoritariamente, acompañados de programas de rehabilitación psiquiátrica.
¿Cuáles son los síntomas de la esquizofrenia?
Los síntomas de la esquizofrenia dependen de cada persona y del tipo de esquizofrenia que se trate.
En líneas generales, la esquizofrenia es una enfermedad mental cuyos síntomas tienden o bien a desarrollarse de forma progresiva con los años o presentarse de forma repentina.
Del mismo modo, pueden darse situaciones cíclicas en las que el paciente se encuentre bien y otras en las que broten los síntomas y las afecciones.
Algunas de las señales que alertan de la posible existencia de un cuadro de esquizofrenia son:
- Alucinaciones sensitivas
- Sensaciones de ser observado por todos o por algo
- Cambia su forma de hablar
- Adquiere posturas no habituales
- Parece indiferentes en situaciones importantes
- Su apariencia e higiene cambian
- Se mantiene más retraído
- Muestra cambios bruscos de la personalidad
- Insomnio
- Cuadros obsesivos