¿Qué es la espondilitis anquilosante? Tipos y gravedad
La espondilitis anquilosante es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta sobre todo a la columna y a las articulaciones sacroilíacas. La inflamación mantenida puede terminar fusionando las vértebras, lo que produce rigidez progresiva y una pérdida de movilidad que no se recupera.
A diferencia de las patologías degenerativas de columna, aquí hay dos elementos que cambian la valoración:
- Es progresiva e inflamatoria. No se trata de un desgaste estable, sino de una enfermedad activa que puede empeorar por brotes.
- Puede tener manifestaciones fuera de la columna: uveítis de repetición, afectación de caderas y hombros, enfermedad inflamatoria intestinal o afectación pulmonar restrictiva por rigidez de la caja torácica. Estas manifestaciones pesan en el expediente y se alegan menos de lo que deberían.
El dolor inflamatorio tiene un patrón característico que conviene que conste en los informes: empeora con el reposo, mejora con el movimiento y despierta en la segunda mitad de la noche.
Grados de incapacidad por espondilitis anquilosante
La valoración de las limitaciones de movilidad y de la anquilosis se apoya en el capítulo 2 del Real Decreto 1971/1999, que mide flexión, extensión y rotación de la región dorsal y lumbosacra.
Incapacidad Permanente Parcial
Procede cuando la rigidez y el dolor reducen tu rendimiento de forma relevante pero permiten seguir con las tareas fundamentales del puesto. Es el grado menos frecuente.
Incapacidad Permanente Total
Es el grado que más se reconoce en esta enfermedad. Procede cuando la limitación de la movilidad axial, el dolor y la fatiga inflamatoria te inhabilitan para tu profesión habitual, algo especialmente claro en trabajos que exigen esfuerzo físico, posturas mantenidas o bipedestación prolongada.
Incapacidad Permanente Absoluta
Es menos frecuente, pero se concede. Requiere acreditar la severidad del cuadro: actividad inflamatoria axial grave y mantenida, fracaso de los tratamientos biológicos, intervenciones quirúrgicas previas o necesidad de prótesis, con impedimento incluso para actividades ligeras y sedentarias.
Gran Invalidez
Exige además necesitar ayuda de otra persona para actos esenciales de la vida diaria. Se reserva a cuadros muy evolucionados, con anquilosis severa o afectación grave de caderas.
¿Cuándo se concede la absoluta y no solo la total?
Es la pregunta que más se busca sobre esta enfermedad, y la respuesta honesta es que la absoluta no depende del diagnóstico, sino de haber documentado que ni un trabajo sedentario es viable.
Lo que marca la diferencia en los expedientes que prosperan suele ser:
- Años de tratamiento farmacológico y rehabilitación sin mejoría, debidamente reflejados.
- Haber pasado por terapias biológicas y que persista la actividad inflamatoria pese a ellas.
- Cirugías previas o necesidad de prótesis, sobre todo de cadera.
- La imposibilidad de mantener la sedestación, que es lo que cierra la puerta a un puesto de oficina.
- Las manifestaciones extraarticulares que agravan el conjunto.
Los índices clínicos de actividad y función que use tu reumatólogo ayudan a objetivar la evolución en los informes, aunque no sean por sí mismos el criterio que aplica el INSS.
Tribunal médico por espondilitis anquilosante
El Equipo de Valoración de Incapacidades explorará tu movilidad y revisará la documentación. La exploración es breve y puede coincidir con un momento bueno de la enfermedad, así que lo determinante es lo que aportes por escrito: informes de reumatología con la actividad inflamatoria, pruebas de imagen que muestren la evolución y constancia de los tratamientos agotados.
Si la resolución deniega la incapacidad o reconoce un grado inferior al que corresponde, cabe reclamación previa y después demanda ante el Juzgado de lo Social. Los plazos se cuentan en días.
Preguntas frecuentes sobre la incapacidad por espondilitis anquilosante
¿Dan la incapacidad absoluta por espondilitis anquilosante?
Sí, aunque lo habitual es la total. La absoluta exige acreditar actividad inflamatoria grave y mantenida, fracaso de los biológicos y limitaciones que impidan incluso un trabajo sedentario.
¿Qué trabajos son incompatibles?
Los que exigen manipulación de cargas, flexión repetida del tronco, posturas forzadas o mantenidas, bipedestación prolongada y trabajo en altura. La rigidez axial y la fatiga inflamatoria son las dos limitaciones que más pesan.
¿Y si estoy bien con el tratamiento biológico?
Una buena respuesta al biológico juega en contra de la incapacidad, y es razonable que así sea. La reclamación tiene recorrido cuando, pese al tratamiento, persisten la actividad inflamatoria, la rigidez o los brotes que impiden el desempeño del puesto.
¿Cuenta la uveítis o la afectación intestinal?
Sí, y conviene alegarlas expresamente. Las manifestaciones extraarticulares se omiten con frecuencia en los expedientes y pueden ser decisivas para valorar el conjunto.
¿Puedo trabajar en otra cosa cobrando la total?
Sí. La incapacidad permanente total es compatible con un trabajo distinto del que motivó su reconocimiento, siempre que sea compatible con tus limitaciones.