La cita dura veinte minutos, a veces cinco, y la primera pregunta suele ser la más inocente de todas: «¿cómo se encuentra?». Mucha gente contesta «bien, gracias» por pura educación y ahí se queda escrito.

Vamos con lo primero, porque cambia la forma de preparar la cita: no existe un cuestionario oficial de preguntas trampa. Lo que hay son preguntas clínicas normales cuyas respuestas se traducen después a un lenguaje distinto, el de las limitaciones funcionales.

¿Existen de verdad las preguntas trampa del tribunal médico?

No hay un listado de preguntas diseñadas para engañarte: hay preguntas corrientes que el médico evaluador interpreta en términos de capacidad laboral, y ahí está el desajuste. El inspector no busca saber cómo te sientes hoy, busca saber qué puedes hacer de forma sostenida durante una jornada completa.

La trampa, si queremos llamarla así, está en la distancia entre dos cosas que para ti son la misma y para el expediente no lo son: hacer algo y poder hacerlo todos los días sin consecuencias. Puedes conducir veinte minutos para ir a la cita y no poder conducir cuatro horas seguidas. Puedes cocinar un día y pagarlo al siguiente.

Por eso el objetivo de esta guía no es darte respuestas aprendidas. Mentir o exagerar es la vía más rápida a un dictamen desfavorable, porque las contradicciones con tu propia historia clínica se detectan solas. El objetivo es que digas la verdad con precisión, que es algo bastante distinto de decirla de cualquier manera.

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Las preguntas que más se repiten y qué están midiendo

Estas son las preguntas habituales, lo que en realidad se valora con cada una y cómo responderlas sin faltar a la verdad.

Lo que te preguntan Qué están midiendo Cómo responder con precisión
¿Cómo se encuentra? Tu percepción general, que se anotará como punto de partida Describe tu estado habitual, no el de hoy: «hay días mejores y peores, la media es esta»
¿Ha mejorado desde que está de baja? Si el tratamiento ha agotado su efecto o aún queda margen Distingue mejoría de los síntomas agudos de recuperación de la capacidad para trabajar
¿Viene solo o acompañado? Tu autonomía real para desplazarte Di quién te acompaña y por qué, si es por necesidad y no por comodidad
¿En qué trabaja? Cuál es tu profesión habitual, que es la referencia para el grado No des el nombre del puesto: describe las tareas, los pesos, las posturas y las horas
¿Qué hace en un día normal? Tu nivel de actividad fuera del trabajo Cuenta la actividad y también lo que te cuesta después, y si la has pautado tu médico
¿Conduce? ¿Sube escaleras? Capacidades concretas que se cruzan con tu puesto Responde con límites: cuánto tiempo, con qué dolor, con qué frecuencia

Fíjate en el patrón: ninguna es una trampa. Todas se vuelven un problema si se contestan con un sí o un no sin contexto.

Tus tres derechos en el reconocimiento, y casi nadie los usa

El reconocimiento del tribunal médico es un trámite de un procedimiento administrativo, así que te amparan los derechos del artículo 53 de la Ley 39/2015. Tres de ellos cambian por completo cómo se prepara la cita.

  1. Puedes acceder al expediente y obtener copia de los documentos (artículo 53.1.a). Ahí está el informe médico de síntesis, que es el documento con el que el equipo de valoración decide. Pedirlo es la diferencia entre reclamar sabiendo qué te han valorado y reclamar a ciegas.
  2. Puedes aportar documentos en cualquier fase anterior al trámite de audiencia, y la Administración debe tenerlos en cuenta al resolver (artículo 53.1.e). No es un favor: si llevas un informe nuevo, tiene que entrar en el expediente.
  3. Puedes actuar asistido de asesor cuando lo consideres conveniente (artículo 53.1.g). Es la base legal de ir acompañado, que en los cuadros de salud mental o de deterioro cognitivo no es un detalle menor.

Lleva los informes por duplicado y pide que te sellen la copia con la fecha. Si más adelante hay que discutir si ese informe estaba o no en el expediente, ese sello es la prueba.

Lo que no tienen por qué preguntarte

El reconocimiento debe limitarse a valorar tu capacidad de trabajo, no tu vida privada ni tu situación económica. Es razonable que pregunten por síntomas, tratamiento, evolución, limitaciones y por cómo era tu puesto. No determina tu derecho si cobras poco, si tienes hijos, cuáles son tus planes o qué haces los fines de semana.

Si la conversación deriva hacia ahí, puedes reconducirla a lo médico sin dejar de colaborar. Una fórmula que funciona: «eso no sé si es relevante, lo que sí puedo contarle es qué me pasa cuando intento hacer tal tarea».

Y si sales con la sensación de que no han mirado tus informes, no te quedes con esa sensación: pide copia del expediente y comprueba si constan. Si aportaste documentación antes del trámite de audiencia y no aparece valorada, eso es exactamente lo que hay que hacer constar en la reclamación previa, porque el artículo 53.1.e obliga a tenerla en cuenta al resolver.

Lo que no es una trampa pero hunde expedientes

El motivo más repetido de un dictamen desfavorable no es una pregunta mal contestada: es la incoherencia entre lo que cuentas, lo que dicen tus informes y lo que se observa.

Ocurre en los dos sentidos. Quien exagera se contradice con su propia historia clínica, donde no consta esa gravedad. Y quien minimiza por pudor o por educación deja escrito un «se encuentra mejor» que después pesa más que cualquier informe.

Hay un terreno que conviene tener presente: lo que publicas en redes sociales puede acabar en un expediente. No porque haya un rastreo sistemático, sino porque un perfil público es una fuente más y una foto sin contexto no explica lo que costó ese día ni lo que vino después. El criterio práctico es sencillo: una actividad puntual no desmiente una limitación, pero tampoco se defiende sola, así que conviene que el contexto esté documentado.

Y tampoco conviene pasarse de precaución. Si tu médico te ha pautado caminar, camina y dilo así: la pauta está escrita y juega a tu favor.

Primera vez en el tribunal médico: qué esperar ese día

La comparecencia suele consistir en una entrevista clínica breve y, según el caso, una exploración física o una valoración psicopatológica. Puede durar veinte minutos o cinco.

Que dure poco no es mala señal por sí mismo. Significa, casi siempre, que el expediente venía leído y que la documentación ya respondía a lo que había que valorar. Lo preocupante es lo contrario: salir con la sensación de que no has podido explicar lo esencial.

De la cita no sale la decisión. Sale un dictamen propuesta del equipo de valoración, y la resolución la dicta después la dirección provincial del INSS. Es esa resolución, y no el dictamen, la que se impugna. Los plazos y las fases completas las tienes en las fases del expediente de incapacidad y en cuánto tarda el INSS en resolver.

Si quieres saber en qué momento de la baja suelen citarte y quién puede hacerlo, lo explicamos en cuándo se pasa el tribunal médico estando de baja.

Dos documentos que pesan más que cualquier respuesta

Si solo puedes preparar dos cosas antes de la cita, prepara el profesiograma de tu puesto y la acreditación de que el tratamiento ha agotado su margen. Son los dos documentos que conectan tu diagnóstico con la decisión que hay que tomar.

El profesiograma es la descripción de los requerimientos del puesto: cargas, posturas, turnos, exigencias de atención, riesgos. Suele elaborarlo el servicio de prevención de tu empresa y puedes solicitarlo. Sin ese documento, el médico evaluador tiene que imaginarse tu trabajo a partir del nombre del puesto, y «administrativo» o «operario» no dice nada sobre lo que haces ocho horas al día.

Lo segundo es el agotamiento terapéutico: que en tu historia conste que se han probado las pautas disponibles, con qué resultado y qué queda por intentar. La incapacidad permanente exige reducciones previsiblemente definitivas, así que mientras quede tratamiento razonable por probar, lo que corresponde es seguir de baja. Dejarlo documentado es lo que convierte una dolencia crónica en un expediente defendible.

Si tu baja es por ansiedad o depresión: cómo se demuestra lo que no se ve

En los cuadros de salud mental no hay una radiografía que enseñar, así que todo el peso recae en el seguimiento continuado y en que los informes describan funciones, no solo síntomas.

Lo que marca la diferencia en estos expedientes:

  • Seguimiento en salud mental sin huecos. Las interrupciones largas en el historial se interpretan como mejoría, aunque la realidad sea una lista de espera.
  • Informes que hablen de capacidades: atención sostenida, memoria de trabajo, tolerancia al estrés, trato con público, capacidad de decisión.
  • Cambios de pauta documentados, con dosis y fechas, porque acreditan la intensidad y la resistencia al tratamiento mejor que cualquier adjetivo.
  • Coherencia entre especialistas. Una contradicción entre el informe del psiquiatra y el del médico de familia debilita el conjunto.

Si el origen del cuadro está en el trabajo, hay otra pelea paralela que conviene no perder de vista, la de la contingencia: lo desarrollamos en baja e incapacidad por ansiedad y en abogados de estrés laboral y burnout. Y si tu baja ya se alarga, los hitos están en 6 meses de baja por ansiedad.

Preguntas frecuentes sobre el día de la cita

¿Cómo hay que ir vestido al tribunal médico?

Como vas normalmente. No hay un código de vestimenta y disfrazarse de enfermo es contraproducente, porque la discordancia entre el aspecto y la exploración se nota. Lo único práctico: ropa y calzado que permitan una exploración sin complicaciones.

¿Puedo ir acompañado?

Sí. El artículo 53.1.g de la Ley 39/2015 reconoce el derecho a actuar asistido de asesor cuando lo consideres conveniente. Además, alguien que recuerde después qué se preguntó y qué se entregó vale mucho si hay que reclamar.

¿Y si justo ese día me encuentro mejor?

Dilo y sitúalo: que hoy estés en un día bueno no describe tu situación. Lo que se valora es tu capacidad sostenida, no una fotografía de una mañana.

¿Puedo grabar la cita?

No cuentes con ello. Es una consulta médica con datos de salud y lo razonable es no grabar. Toma notas al salir, el mismo día, mientras lo recuerdas con detalle.

¿Me pueden dar el alta en esa cita?

Depende de quién te cite. La inspección médica controla la incapacidad temporal y de ahí puede salir el alta; del equipo de valoración del INSS sale un dictamen sobre la incapacidad permanente. La diferencia entre los dos organismos la desarrollamos en inspección médica y tribunal médico, y lo que cambia en Madrid, en tribunal médico en Madrid.

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Si te han citado y prefieres no jugártela a cómo salga la conversación, podemos revisar tu expediente y preparar la cita contigo. En Jover Marben llevamos más de 20 años con expedientes de incapacidad desde Barcelona y Madrid. El estudio de viabilidad es gratuito; a partir de ahí, presupuesto cerrado por escrito y sin trabajar a resultado. Puedes verlo en abogados de incapacidades.